La mañana de este jueves 16 de abril empezó iluminada bajo los rayos intensos del sol. Es esa luz que, 10 años después, ha reemplazado a la oscuridad que provocó el terremoto de 7.8 grados de 2016, en esta misma fecha.
Los tributos comenzaron en el memorial del parque El Rosario, donde la alcaldesa Marciana Valdivieso colocó una ofrenda floral en honor a quienes perdimos; simultáneamente, en los cementerios de la urbe hubo similares actos por parte de funcionarios municipales.
Sí, hubo nostalgia y lágrimas, pero también esperanza y resiliencia, esa palabra que dejó de ser técnica y ahora es parte de las virtudes de Manta, la ciudad que recuerda a sus hijos y al mismo tiempo se inspira en ellos para cambiar.










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