El final del feriado de Carnaval dejó escenas cargadas de emoción en la Terminal Terrestre Luis Valdivieso. Entre maletas y despedidas, visitantes se llevaron más que recuerdos: se llevaron a Manta en el corazón.
Desde Quito, Marcelo Franco retornó junto a su familia con ese sentimiento inevitable de nostalgia que deja una ciudad vivida intensamente. El sol, el mar y la calidez de Manta hicieron que las vacaciones se sientan cortas, pero profundamente significativas.
La experiencia también se vivió entre amigas: Johanna Zambrano, Scarlett Coke y Gabriela Vera, visitantes de Guayaquil, eligieron Manta para compartir días de playa, recorridos y diversión. Más allá del descanso, disfrutaron de actividades y eventos como el Mariana Fest, donde la música y la energía del mar se fusionaron para crear momentos inolvidables.
Historias como estas confirman que Manta no es solo un destino turístico: es una experiencia que se disfruta, se recuerda y siempre invita a regresar, porque Manta enamora.








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