Tomás Intriago trabaja en el muelle flotante desde hace 42 años y el cambio que hoy se vive con la construcción de la nueva escalinata lo llena de alegría.
“Antes no teníamos un lugar adecuado para llegar con nuestras lanchas. Estas golpeaban contra las rocas, porque no existía una infraestructura como la que ahora nos construyó la Alcaldía”, comentó Tomás.
Juan Carlos Montes comparte la misma opinión. Él trabaja como chalupero desde hace 28 años y se encarga de transportar pasajeros en su lancha; entre ellos, maquinistas, pintores y enfibradores de barcos. Gracias a la nueva estructura, ya no tiene problemas para maniobrar sus embarcaciones.
“Ahora bajamos más cómodos y como es de cemento nos va a durar más, porque la de madera la arreglaron como tres veces y siempre se volvía a dañar”, expresó Juan Carlos.
Y es que la Alcaldía del Cambio concluyó la construcción de una escalinata de hormigón de 17 metros de largo por cuatro metros de ancho. Además, como trabajo complementario al final de la escalinata, y junto al mar, se construyó un descanso que facilita el arribo de las pangas.







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