Todo un país está convencido que la ilusión no se despide con la Tri… Aprendimos que vestir nuestra camiseta es estar cuando duele y estar cuando toca volver.
El Megaparque fue testigo de la pasión que le entregamos a nuestra selección en cada partido. Nos despedimos del Mundial en la cancha, con sentimientos encontrados, con palmaditas de consuelo, con aplausos que guardan silencio y, sobre todo, con la frente en alto.
Fue un tropiezo que no borrará nuestra ilusión… Somos 18 millones de ecuatorianos que seguiremos creyendo en un nuevo desafío mundialista.
¡Gracias, mi Ecuador del alma!









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