En la noche de este miércoles 1 de julio, la parroquia Los Esteros dejó de lado la rutina para convertirse en la pista de baile más alegre de Manta. Más de 100 vecinos llegaron al Complejo El Palmar con sus mejores outfits ochenteros, listos para mover el cuerpo, cantar los clásicos de siempre y demostrar que la energía no tiene edad. Entre gafas de colores, calentadores, risas y mucho ritmo, la comunidad vivió una jornada que combinó diversión, ejercicio y compañerismo.
Lo que comenzó como una bailoterapia terminó convirtiéndose en una gran celebración vecinal. Hubo quienes desempolvaron sus mejores pasos, otros descubrieron talentos ocultos para el baile y muchos simplemente disfrutaron de compartir con amigos, familiares y vecinos. La noche dejó una certeza: cuando una comunidad se reúne con alegría, se crean recuerdos inolvidables.








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